En los últimos años se han hecho muchos chascarrillos al hilo de que dos dirigentes políticas (nótese que pocas veces se usan juntos el sustantivo política -referido a persona del género femenino- y el adjetivo dirigente) aludieran a jóvenas y miembras con sus formas en femenino, no admitidas por la RAE ya que se trata de adjetivos o nombres invariables en cuanto al género. Sin embargo, veremos que no sería tan descabellado su uso y que existen antecedentes lingüísticos en español que avalarían o apoyarían el empleo de estas formas en femenino -a y en masculino -o (jóveno/jóvena, miembro/miembra). Así que los Sres. Académicos, periodistas y demás espontáneos metidos a lingüistas, no tienen razones demasiado sólidas más allá del chiste fácil y la ignorancia -siempre atrevida ella- en cuestiones de gramática histórica o evolución de ciertos términos en los usos del habla.
Así pues, vamos aquí a limpiar, fijar y dar esplendor a las neuronas de algunas mentes cerriles, echando mano de un sistema lingüístico que forma parte del mundo hispánico en general, y de la rica y variada herencia cultural y lingüística de la lengua española, en particular: el español sefardí.
La lengua sefardí o el español sefardí deriva de la forma con la que los judíos españoles se referían a su patria, Sefarad (nombre hebreo con el que se designaban ya a los judíos en España cuando ésta era Al-Andalus). 

La denominación de sefardí se refiere a los descendientes de los judíos españoles expulsados de la Península Ibérica en el siglo XV. Estos judíos españoles hablaban español y llamaban a su lengua español o judesmo; con el término ladino, aludían a la lengua sefardí con la que se traducen los textos sagrados hebreos y que modernamente se ha hecho voz sinónima de judesmo; y, con el término judeoespañol llaman, en sefardí, al cultismo tardío que sirve también para designar su lengua.
Pues bien, en sefardí existe una constante antietimológica y deliberada de indicar el género masculino y el género femenino en muchos adjetivos utilizando los morfemas de género -o y -a.
"Uno de los fenómenos más característicos de la morfología del género en sefardí es la tendencia de los adjetivos invariables a generar una forma para el femenino y, a menudo, otra para el masculino: fiesta anuala, niñas jóvenas, público entusiasto, jóvenos elevos, son solo algunos ejemplos del fenómeno que comentamos. (...) esta tendencia del judeoespañol viene a continuar un proceso que se documenta ya en el latín vulgar y que se impuso en la zona galorrománica: el catalán medieval o el aragonés, por ejemplo, manifiestan su afición a generar desde los adjetivos invariables latinos una forma para el femenino y, a menudo, otra para el masculino. Sin embargo, el español —como ocurre en otras lenguas románicas— continuó con las formas latinas originarias.
El sefardí, abundando en esta hipercategorización del género, hace que otras categorías gramaticales se vean arrastradas a un comportamiento similar al de los adjetivos; así, por ejemplo, en la anáfora, la cuala, los cualos, lo cualo son formas habituales".
Carmen Hernández González. Un viaje por Sefarad: la fortuna del judeoespañol. Centro Virtual Cervantes. Anuario 2001. http://cvc.cervantes.es/obref/anuario/anuario_01/hernandez/p05.htm
Interesante evolución del español en otras latitudes donde quizás, el habla en uno de sus usos más familiares, íntimos y emotivos -como es el mantenimiento de una lengua en el exilio a través de los siglos reservada para los ámbitos domésticos y las relaciones intracomunitarias-, hace que la variante etimológica propia de una gramática rígida, se vaya adaptando a las necesidades subjetivas y sociales de sus hablantes.
Ahondando en el sefardí y en su variante, el ladino, es interesante consultar la Entrevista: Almuerzo con... Judith R. Cohen. Con mis amigos de Bosnia hablo en ladino aparecida en el diario El País, el 11 de julio de 2008, donde refiriéndose a Judith R. Cohen se afirma "Habla perfectamente el castellano, el inglés, el francés y el portugués, y conoce las lenguas eslavas. Pero aún hay una lengua más que Judith R. Cohen usa frecuentemente y que le es extremadamente útil: el ladino. El idioma de los sefardíes (antiguos judíos españoles) le abre puertas en muchas comunidades semitas y será la herramienta con la que se comunicará a finales de agosto con el grupo de judíos de Bosnia huidos de la guerra que se reúne en Croacia cada dos años y la invitan a cambio de un par de conciertos de música medieval".
Vemos que el español es mucho más rico de lo que algunos nos quieren hacer creer y que, antes de limpiar o hacer el chascarrillo facilón, hay que conocer y comprender la riqueza y diversidad de nuestra propia herencia lingüística y cultural.
Por otro lado, si a mí, personalmente que soy madrileña, no me plantea ningún problema la utilización del término miembra -bien al contrario, su uso me es muy útil y afectivamente próximo-, sí me resulta extraño al oído el término jóvena, pero constato que a muchas andaluzas no les plantea problemas. ¿Variedad diatópica (geográfica) y herencia de Al-Andalus añadida a la variante diastrática (social) por su distinto uso por los dos géneros)?
