sábado, 14 de junio de 2008

Nace el blog MIEMBRAS. Acción y reflexión sobre los usos del lenguaje en la sociedad actual

Este blog nace con una vocación lingüística. No se trata de alumbrar una palabra, dar vida a un modo de decir o utilizar una nueva expresión. Tampoco de inventar y lanzar un neologismo, sino de potenciar y analizar la introducción de un morfema de género para un término léxico en una de sus definiciones concretas miembro-a (en su acepción de personas que forman parte de un conjunto o comunidad) con el fin de que los hablantes hagan un uso lingüístico que actualmente está considerado como ilegítimo por los puristas del idioma y que no está incluido en los diccionarios, para hacer un seguimiento pormenorizado de la evolución y uso de esta palabra, así como de todas las cuestiones lingüísticas y extralingüísticas asociadas.

La lengua es un sistema complejo que abarca diferentes aspectos: fonéticos, morfológicos, léxicos, semánticos, pragmáticos, etc. A través de la semántica y de la pragmática se complica aun más el estudio de la lengua ya que por medio de estas disciplinas, la lengua entra en contacto con las demás disciplinas del mundo físico, mental y social. En el lenguaje intervienen cuestiones meramente lingüísticas, pero también creencias, actitudes y conocimientos de los hablantes, situaciones y principios comunicativos que rigen la conversación y, además del contexto lingüístico en que se pronuncia un enunciado o en el que se desarrolla o evoluciona una palabra, influyen otras muchas cuestiones extralingüísticas.

Así pues, este blog es una plataforma para catapultar el uso del término "miembra", generalizarlo entre los hablantes que quieran participar en este experimento y reflexionar de forma individual y conjunta sobre las reacciones lingüísticas, ideológicas, afectivas, identitarias, políticas, simbólicas, etc. que a los usuarios de este blog nos provoca. Analizaremos también los posicionamientos y reacciones del mundo político, académico, mediático y las posturas de diversos colectivos sociales para tener una idea clara y fundadada sobre los usos del lenguaje como producto del paisanaje ideológico y como instrumento para la intervención social.

La publicación de este blog con la denominación de miembras hace que este término aparezca fijado en la literatura escrita. De la misma forma, desde que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, utilizó esta palabra en su primera comparecencia en el Congreso, han corrido ríos -y no sólo de tinta- en los medios de comunicación tanto impresos como en la red, que se han hecho eco de la palabra miembras.

Recordemos que en los últimos años se han producido importantes cambios terminológicos y gramaticales en cuanto al género de los sustantivos que designan seres animados y personas (pues la gramática también atiende al sexo del referente y no sólo al significado y al significante lingüísticos), y muchos de los sustantivos que, tradicionalmente eran comunes en cuanto al género (el jefe/la jefe, el presidente/la presidente, etc.), han desarrollado un femenino en -a cuando nos referimos a profesiones, cargos, títulos o actividades humanas (jefe/jefa, presidente/presidenta, cliente/clienta, ministro/ministra, médico/médica, sastre/sastra, bombero/bombera, ginecólogo/ginecóloga, concejal/concejala, juez/jueza, etc.). En estos procesos lingüísticos han tenido que ver cambios sociales tales como la incorporación de las mujeres a estos trabajos, tradicionalmente masculinos; cambios en la mentalidad de las personas, como la percepción que tenían muchas mujeres -y hombres- de que tales denominaciones en sus formas invariables no servían para identificarlas de forma eficaz, no las incluían de forma plena o no se sentían autodefinidas por ellas, por lo que era preciso habilitar y utilizar las formas femeninas; cambios semánticos, como el uso generalizado por parte de los hablantes a los que las formas femeninas ya no causaban "extrañeza" y cambios normativos, como su aceptación por parte de la Academia, lo que condujo a la introducción de las formas femeninas en los diccionarios.

Como afirmaba Andrés Bello en su Gramática de la lengua castellana, refiriéndose a la terminación femenina de los sustantivos: "El estudio del uso es bastante vario y caprichoso" y "Para determinar el género de los sustantivos debe atenderese ya al significado, ya a la terminación".

De igual forma, el Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE al tratar la cuestión del género de los sustantivos y, en concreto, la formación del femenino en profesiones, cargos, títulos o actividades humanas, destaca: Aunque en el modo de marcar el género femenino en los sustantivos que designan profesiones, cargos, títulos o actividades influyen tanto cuestiones puramente formales —la etimología, la terminación del masculino, etc.— como condicionamientos de tipo histórico y sociocultural, en especial el hecho de que se trate o no de profesiones o cargos desempeñados tradicionalmente por mujeres, se pueden establecer las siguientes normas, atendiendo únicamente a criterios morfológicos (Ver criterios.) .

Si comienza a utilizarse el término con el morfema de género -a de forma consciente en la lengua escrita y de forma consciente o inconsciente en la lengua hablada, si se logra que se generalice su uso aunque, paradójicamente sea con el único fin de denostarlo, pudiera producirse el hecho de que esta palabra, se convierta en un término de uso generalizado y los puristas y guardianes del lenguaje no pudieran impedir su inclusión en el Diccionario de la Real Academia Española (D.R.A.E.).

María Moliner en su Diccionario de uso del español se refería de esta forma no ya a las palabras derivadas, sino a lo neologismos:

"En cuanto a neologismos de lenguaje general, teniendo en cuenta que la Academia acaba por dar entrada en el léxico oficial a todos los que, sometidos a la prueba de una espera más o menos larga, a veces excesivamente larga, se acreditan de adiciones estables al habla, ha parecido que no debían excluirse de un diccionario 'de uso' los que ya llevan en esa espera un tiempo prudencial, si bien como en el caso de las acepciones nuevas, haciendo constar que no figuran en el D.R.A.E. y, en su caso, que figuran en el 'Diccionario Manual'. En efecto, la posición purista a ultranza es insostenible: Si la Academia no inventa en ningún caso las palabras que decide incorporar a cada nueva edición, sino que se limita a dar patente de legitimidad con esa inclusión a las que han brotado espontáneamente entre los hablantes, es evidente que, si estos fueran todos escrupulosos puristas, el D.R.A.E. tendría en su última edición exactamente las mismas voces de ediciones anteriores o recogidas en algún rincón rural. Es seguro que personas para las que ha constituido casi una razón de existencia la evitación y persecución de palabras tales como 'control' o 'entrenamiento', han debido de experimentar un profundo sentimiento de frustración al verlas cómodamente instaladas en el léxico oficial. Lo insostenible de tal posición purista se hace más patente cuando, como ocurre en la mayoría de los casos, las palabras o expresiones vetadas proceden de la herencia común latina y, el negarse hoscamente a emplear un recurso ofrecido por esta herencia del que se siente necesidad, solamente porque otro de los herederos se ha anticipado a sacar provecho de él, es puerilidad o reparo de hidalgo picajoso". María Moliner: Diccionario de uso del español.

Según el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE), 22 ed. 2001, la palabra miembro (Del lat. membrum) tiene varias acepciones:
  1. m. Cada una de las extremidades del hombre o de los animales articuladas con el tronco.
  2. m. pene.
  3. m. Parte de un todo unida con él.
  4. m. Parte o pedazo de una cosa separada de ella.
  5. m. Arq. Cada una de las partes principales de un orden arquitectónico o de un edificio.
  6. m. Mat. Cada una de las dos expresiones de una ecuación separadas por el signo de igualdad o de desigualdad.
  7. com. Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral.

~ podrido.1. m. Sujeto separado de una comunidad o indigno de ella por sus culpas.

~ viril.1. m. Pene del hombre.

Es en la séptima acepción: Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral, donde muchas mujeres reclaman para sí un uso del morfema femenino al no sentirse identificadas con la terminación -o y por encontrar este término muy poco preciso cuando se refieren a sí mismas o a un grupo de mujeres como miembros de una comunidad, asociación, grupo, etc. En los últimos años, bien es verdad que en determinados círculos, pero de forma cada vez más creciente, ha comenzado a producirse cierta vacilación entre el uso de miembros/as y muchas mujeres emplean las formas femeninas miembra/as para referirse a sí mismas o a las personas que forman parte de un conjunto, comunidad o colectivo.

La lengua sirve para designar, nombrar y definir las cosas, para expresar ideas, para conceptuarlas o para realizar verbalmente cualquier acto expresivo. La lengua forma parte de la identidad de los individuos y de las sociedades. Es también la forma de expresión y comunicación más genuinamente humana. Las palabras y expresiones que componen una lengua tienen un momento presente y una historia que se puede rastrear. Las palabras tienen vida: nacen, crecen, se desarrollan, mueren, etc. En esta evolución a lo largo del tiempo, un vocablo va adquiriendo nuevos y distintos usos, nuevos significados. Las palabras se visten de matices y connotaciones emocionales, afectivas, expresivas, valorativas, ideológicas, morales, éticas, etc. A veces la única explicación para que no se admita una palabra es que es malsonante, rara al oído, se considera ofensiva o tabú, etc. Sin embargo, otras muchas, no admitir o no querer usar una palabra esconde secretas o visibles intenciones y valoraciones de las que no somos conscientes, sirve para apoyar juicios morales o se sustenta en posiciones ideológicas de muy diversa índole. Las palabras sufren, pues, transformaciones morfológicas y cambios semánticos derivados de causas históricas y causas sociales.

Esto es, por ejemplo, lo que ha ocurrido con la palabra modisto (m. hombre que tiene por oficio hacer prendas de vestir), término incorporado al diccionario de la RAE en el año 2001 y con entrada propia, cuando en la edición de 1992 sólo existía el sustantivo de género común modista (persona que tiene por oficio hacer prendas de vestir). En este caso, creemos recordar que no se armó tanto revuelo y la Academia se apresuró a recoger el término aunque su uso no está todavía generalizado puesto que, actualmente, se sigue produciendo cierta vacilación entre las formas modisto/a para referirse a los varones cuyo oficio es hacer prendas de vestir.

Hasta ahora, creemos que no se ha llevado a cabo un experimento de este tipo: lanzar un uso nuevo de una palabra para generalizar su utilización de forma consciente y deliberada. Cierto es que muchos vocablos se crean de forma artificial y se establece por consenso su uso y se extiende y perpetúa como consecuencia de su utilización por un colectivo específico o a causa de las transformaciones sociales, los cambios tecnológicos o la aparición de nuevos objetos o nuevos conceptos. De la misma forma, existen términos y expresiones de uso corriente que la concepción actual de lo "políticamente correcto" ha querido erradicar de forma brusca y artificial de nuestra lengua. Cada vez son más los términos a los que tanto como hablantes individuales como, como parte de un colectivo social, vetamos de forma deliberada de nuestro lenguaje y en su lugar utilizamos eufemismos o los sustituimos por otras palabras más aceptadas socialmente.

Por su parte, las lenguas especializadas y las jergas han construido un lenguaje autónomo y han elaborado sus propias terminologías, sin que se produjeran excesivos problemas a la hora de que dichos términos pasaran a usarse en el lenguaje natural. Las primeras porque los conocimientos especializados requieren de un lenguaje específico e inequívoco para, sin ambigüedades, poder transmitir ese conocimiento y porque la autoridad que se confiere a los expertos y especialistas es mayor que la que se le confiere a la masa social de hablantes. A esto se une que los profesionales y expertos utilizan la lengua escrita como vehículo de transmisión y comunicación y los vocablos utilizados en la lengua escrita son admitidos como legítimos con mayor premura que los que únicamente se emplean en el lenguaje oral. En el caso de las jergas y la terminología que emplean, los vocablos adquieren únicamente carta de naturaleza como léxico normalizado cuando los usos de esos colectivos se generalizan y comienzan a emplearse por el resto de la sociedad.

Quiere esto decir que una lengua es un inmenso territorio de exploración y experimentación social que está determinado tanto por mecanismos internos de la propia lengua, como por mecanismos completamente ajenos. Las lenguas poseen una biología y una historia propias, pero también una geografía, una sociología, una psicología y una historia que obede a criterios claramente extralingüísticos puesto que responden a los mecanismos de la sociedad en la que estas lenguas habitan y se desarrollan y que, a su vez, las lenguas contribuyen de forma decisiva a configurar.

Participa en este experimento lingüístico donde podremos hacer, gracias a la utilización de esta nueva herramienta tecnológica y comunicativa que permite la edición cronológica y colaborativa del formato blog, el seguimiento de la evolución de un palabra en vivo y en directo.

Utiliza el término miembra, ¡Úsalo! ¡Critícalo! ¡Pásalo!

17 comentarios:

Jordi dijo...

¿Para cuándo el blog: persono.blogspot.com?

Porqué persona al acabar en -a (qué es femenino), no incluye a los hombres... eso también vale para LA humanidad, es también femenina, ¿excluye a los hombres? ¿no forman parte de la humanidad?

Patético, más te valdría preocuparte de cosas que de verdad importan, y no de "gilicoñeces" (esta también para el diccionario, gilipollez dicha por una mujer).

Grordegal dijo...

El Tenisto Rafa Nadal, otro campeonato mas...
Los Analistos económicos no dan una, estamos en crisis.
El PCPE es un partido marxisto.

Manda Huevos... Digo Huevas.

mercedes dijo...

La estúpida polvareda que se ha levantando en torno a la expresión utilizada por Aído, dice mucho del nivel de la prensa para entresacar de una intervención lo más banal y lamentablemente, no sólo de la prensa de derechas. Supongo que porque soy latinoamericana el uso de la palabra "miembras" no me causa sorpresa alguna porque no sólo la están reivindicando en sectores feministas, sino también universitarios. En fin... Me ha gustado mucho este artículo y también la cita a Bello. Porque a estas alturas casi piendo que a inicios del Siglo XIX, Bello era bastante más abierto que algunos "ilustres" académicos de la actualidad.

ana dijo...

Enhorabuena por este blog de reflexión y acción sobre usos lingüísticos.

Desde la fundación Isonomía de la Universidad Jaume I de Castellón hemos querido también escribir sobre esto. Esta mañana hemos puesto en la web http://isonomia.uji.es un artículo titulado "Yo también soy miembra...por muchos años" que podeis leer en la página de inicio.

Mariano Puerta Len dijo...

El lenguaje, como las hachas, es inocente. Se puede usar como una herramienta, como un arma o simplemente para hacer tonterías.
http://hoymehapasadoporlacabeza.blogspot.com/2008/06/lenguaje-sexista.html

Alberto dijo...

Vaya por delante que no quiero entrar en este blog como un 'troll' sino invitado por una persona sumamente concienciada con la que de vez en cuando debato sobre este asunto. Mi posición es de respeto y adhesión sobre el fondo y de desacuerdo acerca de algunas formas.
No sé si soy uno de esos denostados puristas, me gusta el lenguaje que hablo y trato de respetar las normas que conozco al utilizarlo, aunque disten mucho de ser perfectas. Por ello me cuesta admitir ciertos cambios aunque la fuerza de la mayoría los haga democráticos e inevitables como por ejemplo... escribir al estilo SMS y el Spanglish.
Sí reconozco el sexismo de fondo en nuestro idioma, pero creo que las alternativas hay que meditarlas antes de lanzarlas o al menos asumir la incomprensión que van a generar por representar un ataque a principios no sexistas del idioma e incluso a veces al sentido común.
A mi la polémica con 'miembra' me parece un tanto pueril. Yo no necesito ser un persono, ni un autisto ni un artisto ni un anacoreto. Vale, yo no estoy oprimido por la RAE y posiblemente irritado y sensibilizado al respecto. Pero es un hecho que sí hay palabras que engloban a ambos sexos, algunas incluso terminan en 'a', otras en 'o' (como miembro en su séptima acepción) o incluso en 'e' (cliente) o en 'i' (saltimbanqui). Pero si alguien necesita inventarse una palabra para sentirse mejor denominado, adelante. Las habrá más o menos afortunadas, pero si 'almóndiga' cabe en el diccionario... Eso sí, si fuese del dominio público el desafortunado descubridor de 'almóndiga' yo sería el primero en señalarle con el dedo.
La prueba del algodón será el uso: hay palabras, como 'miembra' o 'monomarental' (por oposición a monoparental, como si los parientes, los que pueden parir fuesen los hombres) que de momento sólo forman parte de una jerga, la jerga feminista, dicho sea sin intención peyorativa. Fuera de ese ambiente aún no prosperan. Seguro que muchas seguirán el justo camino de jueza, jefa... otras no.
Por otra parte, y saliendo un poco del tema, habría que encontrar otra solución a la duplicación de sustantivos para hacer visible el femenino. Tarde o temprano caerá por atentar contra la natural economía del lenguaje; ésta figura es típica de otra jerga: siendo sinceros, ¿quién no piensa en un político cuando oye 'compañeros y compañeras...'?
En cualquier caso, yo abogo por el igualitarismo, por buscar soluciones justas desde su denominación hasta su aplicación práctica. No sé dónde terminan las aspiraciones del feminismo, otra palabra que me parece desafortunada por ser el reflejo gemelo de machismo, pero también entiendo que para iniciar un movimiento contra una inercia colosal hay que empujar con fuerza... y con cabeza, por favor.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Me sumo a quienes aceptan que la lengua la creamos los hablantes. He visto como grandes literatos y políticos maltratan la lengua con menos gusto y creatividad.
Me gusta la palabra miembra, y me gusta a pesar de que hay gente que se indigna por su uso.
No entiendo por qué crea indignación ese término y no, por ejemplo, que alguien diga estudianta. Y lo decimos.
¿Por qué está en el DRAE la palabra anticlericalismo y no está antisexismo?
Buena iniciativa.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Me sumo a quienes aceptan que la lengua la creamos los hablantes. He visto como grandes literatos y políticos maltratan la lengua con menos gusto y creatividad.
Me gusta la palabra miembra, y me gusta a pesar de que hay gente que se indigna por su uso.
No entiendo por qué crea indignación ese término y no, por ejemplo, que alguien diga estudianta. Y lo decimos.
¿Por qué está en el DRAE la palabra anticlericalismo y no está antisexismo?

luisviol dijo...

Yo no utilizaría la palabra "mi(h)embra".
Suena demasiado machista:
Solbes es miembro del gobierno y Aído es también mi(h)embra.

El Brujo dijo...

Vaya estupidez... anda que no se podráin dedicar esos esfuerzos a conseguir la igualdad material entre hombres y mujeres en lugar de dedicarse a estupideces lingüisticas. Después lo hombres reclamarán que sean "periodistos"? Y que cuando hablas de tus padres sean tus madres o sus padres sean tus abuelas en lugar de tus abuelos? En fin, estupidez tras estupidez que parece diseñada para alejar la atención de cosas verdaderamente importantes...

seneca dijo...

luisviol. no eres el único que opina sobre la malsolnante y machista palabra "MI(hEMBRA): acá os envío algo que algún ciudadano normal de este planeta comentaba en un blog literario sobre dicho "PALABRO" (con perdón) :Bixente Altolaguirre, desde Segura , nos comenta :
"Al hilo del revuelo montado por la Sra. Ministra de Igualdad, con esa palabreja, malsonante y sonoramente "MACHISTA". Y si no analicemos, no es mucho más femenino y más dulce decir LA miembro que "miembra" , sonoramente MI hembra . MI , posesivo, da a entender que ella es miembro o parte de alguna asociación o agrupación porque EL, miembro de la misma, tiene a SU hembra en la misma; o no suena así?; me pregunto yo....!" Que os parece a vosotros, contertulios del Blog. Además añadiré que no le vale con haber tenido un desliz, más por una voluntad excesivamente FEMINISTA que no de IGUALDAD , que es de lo que se trata, sigue intentando quitar hierro al asunto y queriendo justificar lo injustificable, continua metiendo la pezuña. Querida Ministra leída la más reciente actualización del Diccionario de la R.A.E. la palabra "fistro" no está incluída en el dicho Diccionario, así que no intente salirse por Peteneras y leáse lo que dice el Diccionario Panhispánico de dudas en relación al GENERO de las palabras en Lengua Castellana o Española, como más guste .

Rafael Guerrero dijo...

Como periodisto que lleva más de 30 años escribiendo y tremendamente acomplejado por la contradicción entre mi género y la tradicional denominación femenina de mi profesión, me parece que el desbarre de la ministra miembra de la Gobierna Bibiana Aida (que no de Verdi ¿o Verdo?)es un ejemplo más de la irremisible reducción al absurdo/a o/a peor/a de la obsesión por acabar con el denominado lenguaje no sexista/o. Entre eso y los sms acabaremos por no entendernos.

Mu dijo...

La palabra miembro en la acepción original, es de género masculino.

La palabra miembro como una persona que forma parte de un colectivo, se usa como metáfora. Su uso ha sido tan continuado que ha pasado a formar parte del lenguaje. No tiene demasiado sentido hablar de una miembra, porque se pierde la metáfora.

Tampoco entiendo por qué tendría que ser ofensivo, no conozco a ningún hombre que se haya ofendido o se haya visto amenazado porque se hayan referido a él como una parte importante de su organización.

De esto creo que tú ya te has ido dando cuenta.

Pero me gustaría hacer hincapié en lo que esto estorba a los propósitos de los y las feministas más preocupados y preocupadas por el lenguaje no sexista.

Esta gente (para esta cuestión no voy a entrar en si tienen o no razón, simplemente quiero hacer ver lo que supone para ellos y ellas la propuesta) debe estar harta de repetir palabras en masculino y femenino y deben ver como agua de mayo palabras que pueden referirse a ambos sexos. Por ejemplo, ellos mismos recomiendan seres humanos para no tener que decir hombres y mujeres.

¿Pretendes ahora quitarles esa ventaja y hacer que tengan que decir miembros y miembras, jueces y juezas, estudiantes y estudiantas, jóvenes y jóvenas. Me vas a perdonar, pero bastante coñazo es ya hablar en "no sexista".

Y una pregunta más, ¿cuándo dejó el feminismo de perseguir la igualdad para pasar a buscar el señalar la diferencia (puesto que se obliga a especificar el sexo de una persona en toda circunstancia)?

NOTA: he señalado en negrita palabras que, a pesar de tener género masculino o femenino, pueden denominar a personas de ambos sexos.

info dijo...

Me parece correcto y hace despertar la mente el que podamos día a día crear palabras nuevas, sobre todo si tienen el sentido y es entendible lo que se va a expresar.
En Inglés, por ejemplo, que es una lengua muy viva, éstán apareciendo todos los días palabras nuevas y si a la hora de utilizarlas no ofendemos ni minusvalizamos, estaremos creando para el bien.

Rafael Guerrero dijo...

En efecto, la lengua está siempre viva. De hecho ha ido cambiando y en el caso de la española, la influencia latinoamericana hace introducir conceptos nuevos con el paso del tiempo. Pero una cosa es esa evolución natural y otra la artificialidad forzada por una moda, por una corriente, en este caso bastante cargada de demagogia. Pensadlo friamente y veréis que el lenguaje no sexista aplicado hasta las últimas consecuencias -tipo miembras- acaba en una reducción al absurdo y al ridículo. Divirtámonos con la polémica, pero no pretendamos cargarmos un idioma tan rico y tan vivo como el castellano. Hay que dejar reposar los debates en un tema tan serio y extraer consecuencias, al igual que los legisladores intentan no cambiar las leyes a golpe de escándalo social magnificado por los medios. Con la cabeza caliente no se toman decisiones sensatas.

Caótica dijo...

Si hay una palabra en castellano que incita a pensar en masculino es la palabra "miembro".

Lo siento mucho, pero yo no soy "miembro" de nada.

Edip Rei dijo...

Discriminación del hombre:

Hay discriminaciones más importantes que el uso de palabras como "miembro" para mujeres y "periodista" para hombres.

Por ejemplo, el "feminismo" no tiene la consideración negativa del "machismo", a pesar de que el feminismo dominante discrimina al hombre, haciendo visibles sólo las discriminaciones o desventajas de la mujer.

Por ejemplo, el hombre tiene 7 u 8 años menos de esperanza de vida que la mujer, y se "justifica" con el prejuicio de que es por razones biológicas.
Porque ninguna discriminación del hombre se puede decir, HUBO 23 AÑOS DE SERVICIO OBLIGATORIO SÓLO-PARA-VARONES, en los que la discriminación estaba "prohibida" por la Constitución.

Pero, ¿de qué sirven unos derechos que NO SE PUEDEN DECIR?
¡De esto sí que deberían preocuparse los/as lingüistas/os!
Podéis ver cosas que no se pueden decir (en política) en nuestro web, http://edipo.info, en el MAPA DEL WEB.