miércoles, 25 de junio de 2008

Miembra de: Complemento sustantivo de filiación o jerarquía

Ejercicios prácticos en torno al uso de miembro/miembra
Analicemos los siguientes ejemplos:
  • Popeye es la flor de la marinería/ Juana es la flor de la marinería.
  • Soy el rey de los mares / Soy la reina de los mares.
  • San Cristóbal, patrón de los conductores / Santa Bárbara, patrona de los mineros.
  • Juan, aprendiz de sastrería / María, aprendiza de sastrería.
  • Los socios del patronato votaron en contra / Las socias del patronato votaron en contra.

¿Encuentran alguna diferencia sintáctica con los siguientes pares?:

  • Juan, miembro del comité dio una rueda de prensa /María, miembra del comité dio una rueda de prensa.
  • Los miembros de la Asamblea se opusieron / Las miembras de la Asamblea se opusieron.
Diferencias sintácticas no existen ya que se trata de construcciones gramaticalmente bien construidas, el único problema es que el término femenino miembra no está incluido en el diccionario de la RAE. Como tampoco lo estaban, en su momento, términos como jefa, directora, jueza, médica, arquitecta, abogada, licenciada, señora (ant. la señor), infanta, etc.

Recordemos que estamos aludiendo a la 7ª acepción de la palabra miembro, esto es, individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral, y que actualmente para la RAE tiene género común (y no epiceno, ni neutro como muchos afirman erróneamente tanto en los comentarios a este blog, o como aparece en diversas noticias publicadas en los medios, incluso procedentes de algún académico siempre faltón y pendenciero). Así pues, todos los chistes soeces, politiqueos y otras contingencias, provienen de confundir esta 7ª acepción a la que nos referimos, con la 2ª acepción (pene) o con la 3ª acepción (parte de un todo unida a él) ó 4ª (parte o pedazo de una cosa separada de ella). En todas estas últimas acepciones, la palabra miembro es del género masculino y, descuiden, las hablantes, queremos dejar las cosas como están sin tocarles ninguna de estas acepciones.

Pues bien, volvamos a nuestros ejemplos. En todos ellos se trata, ni más ni menos, que de una construcción nominal o complemento sustantivo con de.

Existen muchos tipos distintos de complementos sustantivos con de, pues se trata de una construcción muy productiva en castellano. Los más utilizados son los típicos de materia (casa de madera), causa (la víctima del accidente), origen o procedencia (el libro de Kafka), adscripción (la puerta de la casa, ciudadana de Burundi), localización en el espacio (Cuéntame cosas del viaje) o en el tiempo (la llegada del verano), denominativos (casa de huéspedes), distintivos (el hombre del sombrero), de identidad (filosofía de la vida), de cualidad (hombres de armas tomar, brillo de inocencia), etc.

Sin embargo, hay otro tipo de complementos sustantivos con de que están implicados en la idea del término regente. Entre ellos podemos destacar:
  • Complemento de contenido es uno de los más utilizados y se emplea tras nombres colectivos o de medida: Una mezcla de aceite y agua, Una pizca de sal, Un montón de gente o tras nombres que designan percepciones, sensaciones y actos psíquicos en donde el complemento designa el contenido de la representación: Existen dudas del significado de esa palabra, Tengo dolor de muelas, Se oye el rumor del viento; tras nombres que designan escasez o abundancia: morirá de exceso de salud, etc, Y otros de contenido diverso: Había una mancha de sangre, Cae una gota de agua, Su silencio es síntoma de que no lleva razón, etc.
  • Complemento integral o de totalidad, que se emplea tras nombres que designan partes separadas o inseparables de un todo: La parte alta del brazo, Al otro lado de la cama, La ladera del monte, Los restos del naufragio, etc.
  • Complemento de filiación o jerarquía, tras nombres que designan dependencia de una corporación, sociedad o grupo o gradación de personas, valores o dignidades: Juan es el cacique del pueblo, María es la jefa de la tribu, Carlota es presidenta de la comunidad, Pepe es aprendiz de sastre, Carlos es ayudante de enfermería, etc.

Muchos de estos complementos constituyen grupos nominales de clase: noches de invierno, botas de escalar, gentes de malvivir, y hay muchas fórmulas inseparables que han constituido verdaderos nombres sustantivos: punto de vista, fin de fiesta, golpe de mano, salto de agua, etc.

De nuevo volvamos a nuestros ejemplos. De todos los complementos sustantivos con de anteriormente descritos ¿dónde los podríamos adscribir? Quizás lo más lógico, sería considerarlos como complementos de filiación o jerarquía ya que en los casos de (patrón de, aprendiz de, miembro de), el sustantivo parece regir la preposición, aunque en el caso de la flor de, este complemento sustantivo podría considerarse como de adscripción. En realidad, todos ellos constituyen grupos nominales de clase. En nuestros ejemplos, todos los nombres designan personas y es posible la variación genérica (masculino/femenino), excepto en el primero (Popeye es la flor de la marinería / Juana es la flor de la marinería) en donde el género del sustantivo (femenino) permanece invariable, ya que el sustantivo flor, no designa personas.

Sin embargo, en el resto de los ejemplos, el género del sustantivo, por tratarse de seres sexuados, varía dependiendo de si aludimos a hombres o a mujeres (rey/reina, patrón/patrona, aprendiz/aprendiza, socios/socias, etc.).

¿Qué diferencia a los sustantivos rey/reina, patrón/patrona, aprendiz/aprendiza, socios/socias, ministro/ministra del par de términos miembro/miembra? Y ¿qué diferencia existe entre las anteriores formas sustantivas usadas con la preposición de, de las que utilizamos con el complemento sustantivo miembros de/miembras de?

Ninguna, excepto que el término sustantivo miembra/as no está admitido por la RAE.

Trataremos ahora una cuestión curiosa y para ello, analizaremos el ejemplo 4: Juan aprendiz de sastrería/María, aprendiza de sastrería.

Según la 22ª edición de la RAE que es la que está actualmente vigente desde 2001, este par de construcciones son correctas gramaticalmente. Sin embargo, en la próxima edición, la RAE avanza la corrección de esta entrada, y María, aprendiza de sastrería ya no será correcto.

Estas sos las definiciones extraídas del DRAE correspondientes a la 22ª y 23ª edición:

Aprendiz-a (22 edición DRAE 2001)

1. m. y f. Persona que aprende algún arte u oficio.
2. m. y f. Persona que, a efectos laborales, se halla en el primer grado de una profesión manual, antes de pasar a oficial.

aprendiz, za. (Avance 23 edición DRAE) Artículo enmendado

1. m. y f. Persona que aprende algún arte u oficio.
2. m. y f. Persona que, a efectos laborales, se halla en el primer grado de una profesión manual, antes de pasar a oficial.
MORF. U. t. la forma en m. para designar el f. Margarita es aprendiz.

En el caso de médico/a, la RAE actúa a la inversa:

médico1, ca. (22ª edición del DRAE)
(Del lat. medicus)

1. adj. Perteneciente o relativo a la medicina.
2. m. y f. Persona legalmente autorizada para profesar y ejercer la medicina.
MORF. U. t. la forma en m. para designar el f.
3. f. coloq. desus. Mujer del médico.

médico1, ca. (Avance 23ª edición del DRAE. Artículo enmendado)

(Del lat.medicus).

1. adj. Perteneciente o relativo a la medicina.
2. m. y f. Persona legalmente autorizada para profesar y ejercer la medicina.
3. f. coloq. desus. Mujer del médico.

Señores, pónganse de acuerdo, y permitan que nos podamos seguir denominando aprendizas, jefas, directoras, juezas, etc. en todos los contextos.

Como afirman Juan Alcina Franch y José Manuel Blecua en su Gramática española "Cuando se da el caso de que la mujer haya llegado a ocupar y desempeñar cargo o profesión que antes era privativa del hombre, ha surgido la necesidad de la designación y, al lado del significado anterior -esposa del profesional-, se ha formado un segundo significado para designar a la mujer que desempeña la profesión: la abogada, la médica, la farmacéutica, etc. La coexistencia cada vez más generalizada de estos dos significados lleva a vacilaciones, sobre todo en la lengua culta, entre la formación por moción de doble significado y la alternancia entre la forma con moción para designar a la esposa del profesional y la formación sobre el masculino de un término con cambio de artículo: el médico/la médica y la médico. Es especialmente frecuente cuando el femenino mocionado se siente como poco eufónico o tiene connotaciones peyorativas como en la arquitecta, la jefa, la socia, o por el simple prestigio de lo masculino". He reproducido aquí lo que aparecía en el texto de la edición de la Gramática de 1975 ¿Queda hoy algún asomo de connotación peyorativa en la palabra arquitecta. jefa, socia, como se tenía hace 20 años?

Sepan que las hablantes que usan hoy la palabra miembra no lo hacen por ignorancia, sino bien conscientes de lo que su uso significa. Si no quieren nombrarnos, nosotras sí queremos nombrarnos a nosostras mismas.

Aclaraciones:

En la categorización de los complementos sustantivos me he basado en la Gramática Española de Salvador Fernández Ramírez (Madrid 1896-1983) y, en concreto, de la parte que lleva por título El nombre que se ocupa del nombre sustantivo y del nombre adjetivo. Esta obra consta de 2 capítulos: El nombre y Género y número del nombre.

Este autor no ha sido elegido al azar, se trata de uno de mis gramáticos preferidos por su precisión y exhaustividad en la descripción. En esta obra aborda la organización categorial del nombre tanto desde el punto de vista morfológico, como semántico y sintáctico.

Las descripciones de Salvador Fernández Ramírez destacan por su claridad y sencillez en la exposición y categorización, no en vano tuvo una larga actividad docente como profesor de Latín, Griego, y Lengua y Literatura en institutos de bachillerato; y como profesor de Lengua y Literatura Española y Gramática Histórica en la Universidad Complutense de Madrid.

Además de su actividad docente, trabajó en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, como colaborador de la sección de Lingüística y en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española desde 1948 junto a Rafael Lapesa y Samuel Gili Gaya. Con ellos, enriqueció el léxico hispano-americano y preparó una muestra del futuro Diccionario Histórico de la Lengua Española.

Fernández Ramírez fue Académico de la RAE y ocupó el sillón Z. En el discurso de ingreso en la Real Academia, titulado Lengua literaria y norma lingüística que leyó el 29 de mayo de 1960, Fernández Ramírez habla del concepto de norma lingüística y lo presenta en tres sentidos diferentes: la norma como las leyes internas del idioma (que son las que trata de descubrir el gramático); la modalidad lingüística, esto es, los usos cultos frente a los usos populares (esta es la que persigue el escritor), y la norma como preceptos o reglamentaciones (la que más interesa al nativo que quiere perfeccionar su lengua, o al extranjero que quiere aprenderla y a los preceptistas que se ocupan de imponerla).

Para Fernández Ramírez, la lengua escrita y la literaria superan como ideal a los otros niveles de lengua hablada y, en su discurso, como en su obra, hace una encendida defensa de la lengua literaria. Como he dicho, su gramática es una de mis gramáticas preferidas por su sencillez y coherencia y porque todas las descripciones van acompañadas de numerosos ejemplos extraídos de la lengua escrita literaria. No en vano, él defendía la lenguaje literaria como normativa. Sin embargo, hay que hacer notar, que de los cientos de ejemplos que cita en su gramática, en el capítulo referido al nombre sólo he encontrado un ejemplo que provenga de la mano de autora y no de autor, Santa Teresa.

La lengua literaria castellana, la lengua que se considera no sólo culta, sino también normativa, se ha construido al margen de las escritoras, al margen de las mujeres.

3 comentarios:

Eugenio Martínez Sierra dijo...

El español se ha basado en los hombres por que hubo una época en la que, por desgracia, las mujeres "no existían".

Ahora hemos evolucionado y se muestra perfectamente con algunos ejemplos: Pintora, Doctora, etc.

Miembra, por suerte o por desgracia, no existe. Por la misma razón, por la misma, insisto, y no otra, que por la que Guardio, Policío, Ordenanzo etc no existen.

¿Discriminación a los hombres? No. Lenguaje que no hace diferencias entre hombres y mujeres. Esto es: Lenguaje no sexista.

María Jesús Lamarca Lapuente dijo...

Ejercicio: Analícense las causas históricas, ideológicas, culturales y sociales de la expresión "por suerte o por desgracia"

Eugenio Martínez Sierra dijo...

No sabría ni por donde empezar. Aunque sé que ambas son femeninas.