domingo, 22 de junio de 2008

Este miembro es miembro o miembra. Razones semánticas para usar miembra

Adentrándonos en la semántica del término miembro/miembra

Vamos a analizar aquí los problemas semánticos que presentan los términos sustantivos comunes en género que se refieren a personas o a seres animados sexuados.

Tomemos los ejemplos siguientes:
  • Pérez, miembro del Patronato, intervino en la Asamblea.
  • Yo soy miembro de Ecologistas en acción.
  • Los miembros del Equipo médico se opusieron ferozmente a la propuesta del personal de enfermería.

En relación con las frases anteriores, cabe hacerse las siguientes preguntas 1. Los miembros anteriormente citados son ¿mujeres u hombres? 2. ¿Es necesario que el término miembro pueda especificarse y precisarse mejor? 3. ¿Lo puede hacer? 4. ¿Es posible hacerlo de una forma sencilla? 5. ¿Cómo lo puede hacer para que se trate de una construcción léxica gramaticalmente correcta? 6. ¿Cuál es la fórmula que habitualmente toman los sustantivos terminados en -o para dotar de una marca de género al femenino?

Respuestas:

  1. En los dos primeros ejemplos no se puede saber si se trata de una mujer o un hombre, y en el tercero, tampoco es posible determinar si el equipo médico está compuesto por miembros masculinos o femeninos.
  2. Cada vez más hablantes sí lo creen necesario y lo utilizan con conciencia de lo que significa el término. En primer lugar, porque lo usan para referirse a sí mismas (recordemos que la 7ª acepción del término dada por el DRAE es individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral -otro día le hincaremos el diente al término individuo, cuyo femenino despectivo tiene cola y tela semántica-). De esta forma, muchas hablantes se refieren a sí mismas como "Yo soy miembra de.../Somos miembras de..." y no como "Yo soy miembro de .../Nosotras somos miembros de..." conscientes de que las formas en masculino no las representan. Además, en el mismo campo semántico se encuentran términos como socio/a y afiliado/a y, por analogía a estos, el término miembro tiende a utilizarse desarrollando el sufijo en femenino. A esto se une que el propio sentido léxico de la palabra miembro implica hacerse, ser, sentirse parte de algo. Se podría pensar que bastaría con las formas: "Soy una miembro de la comisión/Somos unas miembros de la comisión" puesto que, además, son los formas aceptadas por la RAE para indicar que se trata de personas se sexo femenino. Sin embargo, la presencia del determinante hace que una propiedad transitoria o permanente se categorice y se adscriba a una clase en la que situarla: miembro de la comisión. Pero, a la vez que la inscribe en una clase, el artículo un/a sugiere una atribución valorativa. De esta forma, se buscará un término que no incluya esta valoración, pero que también indique que se trata de mujer y no de hombre. En relación a las palabras de su mismo campo semántico, el término miembro tiene, incluso, una mayor carga semántica en el sentido de pertenencia e identidad. No es lo mismo ser socio/a (individuo de una sociedad o agrupación de individuos), que afiliado/a (persona asociada a otras para formar corporación o sociedad), que miembro, este último término trae asociada una mayor carga semántica emocional de pertenencia e identidad no sólo a un grupo o comunidad, sino a un cuerpo moral. El diccionario de uso María Moliner, como suele suceder, da en el clavo al definir miembro y destacar los términos relacionados: 4. ("Hacerse; Ser"). Individuo perteneciente a una asociación o corporación: "Miembro de la Real Academia". (Sufijo, "-e": 'cofrade'. - V.: "INDIVIDUO. - *AFILIADO. *Socio". Individuo, comisión o delegación que forma parte de un congreso, asamblea, conferencia o reunión semejante. Sin embargo, la definición de la RAE es mucho más completa e interesante, al resaltar lo del cuerpo moral que, si bien suena un tanto anticuado, refleja con mayor precisión la carga semántica del término en el sentido de pertenencia e identidad, frente a otros como afiliado o socio, que no llevan esa carga tan fuerte de identidad y pertenencia. En segundo lugar, porque la utilización del plural miembros que es la forma normativa para referirse a un conjunto plural de individuos vale tanto para referirse a un grupo de personas compuesto única y exclusivamente por mujeres, como a un grupo de hombres exclusivamente, o a una mezcla de ambos. Sin embargo, cuando el grupo está integrado únicamente por mujeres, la norma obliga a utilizar la forma de género común miembros, pero las hablantes no se sienten identificadas plenamente con ella, y buscan otra forma para poner de manifiesto que se trata únicamente de mujeres. De esta manera, muchos colectivos y grupos sociales de mujeres vienen usando la palabra miembras desde hace varios años. En tercer lugar, porque muchas veces se quiere destacar que en algunas instituciones, comunidades o cuerpos morales que están, pues, compuestos por miembros, se produce un reparto desigual entre mujeres y hombres y la inexistencia de la forma en femenino impide poner de manifiesto este hecho, ya que la norma obliga a utilizar para el plural la forma miembros, con género gramatical común sin diferenciar ambos sexos.
  3. Sí, es posible hacerlo.
  4. Existe una forma muy sencilla y que se ha utilizado en otras muchas ocasiones a lo largo de la gramática histórica del castellano.
  5. Puede crearse un término para designar el género gramatical femenino a partir del lexema miembr-.
  6. Añadir un sufijo -a para marcar el género femenino: miembra.

La lexicalización de la distinción sexual en seres humanos y animales constituye un rasgo de importancia notable en la estructura léxica de las lenguas. Este fenómeno aparece con frecuencia en los manuales sobre la marcación semántica porque es uno de los más fáciles de describir con ejemplos, ya que la marcación es un tema muy complejo y controvertido y no existen estudios lo suficientemente descriptivos y concluyentes como para saber cómo opera realmente. En las oposiciones de tipo léxico opera el sentido entendido como (sentido léxico + categoría de género, número, categoría o clase de palabra, función, etc.) Pero en la semántica de muchas palabras influye el contexto oracional en el que se sitúan, de la misma manera que en la evolución semántica de una palabra intervienen otros elementos como el valor expresivo de la misma, el universo cultural en que se utiliza, etc.

En este blog, vamos a ponernos a estudiar el sentido para discernir si el caso miembro/miembra tiene otros antecedentes similares y a qué razones obedece su empleo incipiente por parte de las hablantes (nos referimos a su uso antes de la polémica aparecida en los medios, ya que a raíz de ella, se ha producido un uso masivo como despectivo. Ambos casos son dignos de estudio, el primero como hecho lingüístico y el segundo, creo yo, como un síntoma de patología social que espero se transforme en Teoría del conflicto como mecanismo para la transformación social).

2 comentarios:

Eugenio Martínez Sierra dijo...

Agente García.
Viene el guardia
Cuidado con el avestruz.


1. Los ejemplos anteriormente citados son ¿mujeres u hombres? 2. ¿Es necesario que el término en cada caso pueda especificarse y precisarse mejor? 3. ¿Lo puede hacer? 4. ¿Es posible hacerlo de una forma sencilla? 5. ¿Cómo lo puede hacer para que se trate de una construcción léxica gramaticalmente correcta? 6. ¿Cuál es la fórmula que habitualmente toman los sustantivos terminados en -o para dotar de una marca de género al masculino?

pardobazana dijo...

De porqué "No se debe pedir perdón por decir miembra" en Público, 12 de junio de 2008, uno de los primeros artículos de la discordia.A la autora le han dicho de todo menos bonita (afortunadamente, menuda machada)
¡Cómo disfruto en este blog de "miembras", diosa mía!Imprescindible