domingo, 29 de junio de 2008

Natividad de la palabra

En el principio fue el sustantivo.


Estático y cambiante en la eterna armonía de las cosas,
el mundo inamovible perseveraba ajeno a nuestros pasos
sólo apenas rozado
por el filo de un labio fascinado y audaz.


La lengua decisiva separaba los pájaros
o señalaba el íntimo y supremo anhelo de los astros.


Imagina que arrancas los velos de silencio impenetrable
hasta que la materia exhiba su desnudez más íntima.
Imagina que despiertas una a una, con tu índice, las sílabas dormidas
hasta depositar sus ecos en el hueco vacío de las sombras.
Sueña que has inventado ayer

la luz,
---el ocaso,
--------la clepsidra,
-----------el astrolabio.


Antes que la navaja de Occam cercenara su filo
aquella rosa roja sintió angustia
en el preciso instante de su mutilación.

María Jesús Lamarca Lapuente

1 comentario:

ZUBIAK ERAIKITZEN dijo...

¡Hola!
Nos ha encantado conocer la existencia de este blog, así que lo seguiremos gustosas.

Un abrazo enorme!