miércoles, 14 de enero de 2009

Bocas

La he soñado posible, redonda, primigenia,
cenagosa y maldita. Insomne creadora solitaria,
memoria yerma; múltiple impar
que busca abrigo. Cadenciosa y eterna.

La boca sonrosada contra un escaparate
o en comunión con Dios,
abierta e infantil ante el altar del coro.

La boca inquieta, espumosa, salada,
entrometida hasta enturbiar el sexo,
un puerto húmedo y sórdido
donde encuentra refugio un marinero.

La boca subterránea, excedida de noche,
disfrazada de viejo alquimista nigromante
que expeliendo un eructo de lógica borracha y pestilente,
ha logrado por fin materializar un concepto.

La boca como un aria que finge el contrapunto,
el crujir sordo del envejecimiento,
el roce del olvido,
un solo de violín en el pasillo del metro.

La boca como la voz del polvo en los estantes llenos,
la quietud del silencio gozoso de la cripta,
la moneda que cae
en el sombrero vacío de uno mismo.

María Jesús Lamarca Lapuente

2 comentarios:

Verbo... dijo...

Me has dejado pensando...
en mi boca
y en su esencia de ser.

M.

Elena Acevedo Bomba dijo...

Hermoso poema. Se lo haré leer a mis alumnos de la Especialización en la Enseñanza de ELE.
Felicitaciones!
Elena Acevedo